Sentirse bien con uno/a mismo/a no siempre es tan fácil como parece, aunque tengas las herramientas para hacerlo. A veces, por mucho que te esfuerces, alcances tus objetivos o te vaya bien en lo personal y en lo profesional, sientes que no es suficiente. Te exiges, te juzgas y eso puede hacer que confundas dos conceptos que parecen lo mismo, pero no lo son, como la autoestima y la autocompasión.
Las dos influyen en cómo te tratas, cómo te ves y cómo reaccionas emocionalmente en los momentos difíciles, pero no funcionan igual. De hecho, puede que ahora mismo necesites más una que otra. A continuación, te contamos en qué se diferencian y cómo saber cuál te conviene trabajar más según el momento que estés viviendo.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es la valoración que haces de ti mismo/a. Cómo te percibes, si te consideras válido/a, capaz, si crees que mereces cariño o no… Este concepto lo construimos desde la infancia, normalmente a partir de la relación con padres, cuidadores, profesores, y lo moldeamos conforme vamos viviendo nuevas experiencias.
Tener una buena autoestima significa que te reconoces cualidades, confías en ti y no te vienes abajo tan fácilmente si cometes un error. Pero también tiene un matiz, y es que se basa en juicios. ¿Soy bueno en esto? ¿Me merezco lo bueno que me acaba de pasar? ¿Estaré a la altura?
El problema es que, a veces, la autoestima depende demasiado del rendimiento o de la aprobación externa. Si eres una persona muy exigente y no cumples con tus propias expectativas (o con las de los demás), puedes sentir que eres menos válido. Y aquí es donde aparece el desequilibrio.
¿Qué es la autocompasión?
La autocompasión no tiene tanto que ver con ‘evaluarte’ o juzgarte a ti mismo/a. En este caso, se refiere a la manera en la que te tratas cuando las cosas no van bien. La capacidad (o no) de hablarte de manera amable, de reconocer tu sufrimiento y de apoyarte de la misma manera que lo harías si una persona a la que quieres tiene un problema.
A diferencia de lo que mucha gente cree, la autocompasión no va de sentir pena por ti ni de conformarte con cualquier cosa. Es una capacidad activa que implica parar, escucharte y darte lo que necesitas sin sentirte culpable ni castigarte por ello. De hecho, Kristin Neff, una de las mayores investigadoras en este campo, define tres conceptos que forman la autocompasión:
- Amabilidad hacia uno mismo en lugar de criticarnos.
- Humanidad compartida, es decir, reconocer que todos sufrimos y nos equivocamos.
- Mindfulness o atención consciente para observar el dolor sin evitarlo ni exagerarlo.
Diferencias clave entre autoestima y autocompasión
Tanto la autoestima como la autocompasión están relacionadas con el bienestar psicológico, pero hay diferencias importantes entre ellas:
Autoestima | Autocompasión |
Cómo te valoras a ti misma/o | Cómo te tratas cuando sufres o fallas |
Depende de logros o validación externa | No depende del rendimiento, sino del autocuidado |
Puede cambiar según las circunstancias | Es más estable porque parte de una actitud interna |
Fomenta la comparación o la autoexigencia | Fomenta la aceptación, la empatía y el equilibrio emocional |
En líneas generales, la autoestima sube y baja según el momento, incluso se puede tambalear cuando cometes un error. En cambio, la autocompasión aparece sobre todo cuando fallas.
¿Cuál te conviene trabajar más según tu momento vital?
Depende de lo que estés viviendo. Si últimamente sientes que te juzgas por todo, te hablas mal o solo te valoras cuando las cosas te salen bien, seguramente necesites trabajar en terapia la autocompasión.
Señales que indican una falta de autocompasión
- Te sientes mal cuando cometes errores, aunque sean pequeños o insignificantes.
- Eres muy duro/a contigo cuando no cumples tus expectativas.
- Te cuesta perdonarte o darte un respiro.
- Tiendes a esconder el dolor y lo que sientes por vergüenza o culpa.
- Sientes debilidad cuando bajas el nivel de exigencia.
Si te reconoces en alguna de estas actitudes, necesitas aprender a tratarte mejor y a ser más amable contigo mismo/a. Y no, hacerlo no es conformarte, ni ser débil o poco exigente, significa que estás cuidando tu bienestar emocional y te estás dando el lugar que mereces.
Tampoco necesitas elegir entre una y otra, sino saber cuál necesitas priorizar en este momento. Si te cuesta hacerlo solo/a (o sientes que necesitas ayuda profesional), en POP Empower queremos ayudarte a trabajar las dos y darte las herramientas necesarias para empezar a sanar.