“Tengo todo para ser feliz, pero siento angustia”; esta frase es más común de lo que imaginas. Puede que tengas un buen trabajo, una familia que te quiere o que te acabes de comprar el último coche del mercado… pero que aun así sientas una sensación de vacío e, incluso, angustia. Y eso te hace estar como desconectado. A esta desconexión interna se le denomina apatía emocional. Te contamos más al respecto en el siguiente post.

¿Por qué no soy feliz si mi vida es supuestamente perfecta?

“Hay 3 cosas en la vida: salud, dinero y amor”, ya lo decía la vieja canción. Y es que nos han enseñado que la felicidad depende de tener un buen trabajo, una pareja, un piso, un coche… una rutina. Pues bien, ya te lo adelantamos: eso no es verdad. La realidad afortunadamente es mucho más compleja. Y, aunque cumplas todos los requisitos, tienes todo el derecho a sentirte mal o desconectado de tu propia vida.

Pero, ¿por qué esa sensación de vacío emocional a pesar de tenerlo todo aparentemente? Porque la felicidad o ese “estado de grata satisfacción espiritual y física”, según la RAE, no es solo fruto de logros externos, sino que también requiere de uno mismo. Y si sufres esa apatía emocional, nada parece suficiente, aunque objetivamente lo sea.  

Y, entonces, es cuando surge la duda de “no sé qué me pasa, pero no estoy bien”.

El peso de la culpa: “Siento que no tengo derecho a quejarme”

Y de ese sentimiento de incertidumbre, surge la “culpa por sentirme mal”. Esa frase recurrente de “tengo todo para ser feliz, pero siento angustia”. Tristeza, que se junta con la de sentirse un ingrato, un egoísta y, por tanto, aparecer la culpa ya mencionada.

Lo sabemos: es un monólogo interno muy frustrante. Porque piensas que eres feliz, que tus problemas no son tan importantes, y quieres estar bien; pero, sin embargo, no te encuentras así. No lo puedes evitar.

Que bien, quizás no estás viviendo un momento dramático como una guerra o una catástrofe natural, pero no por ello tu situación es menos importante. 

Ignorar cómo te sientes, no va a hacer desaparecer ese «me siento estancada” o “no soy feliz”, sino que lo va a acrecentar… porque no vas a dejar de pensar en ello.

Languidecer o ese estado donde no estás deprimido, pero tampoco estás bien

El languidecimiento emocional da nombre a ese estado que no llega a la depresión, pero en el  que tampoco te sientes bien. No estás metido en la cama, pero sí que sientes ese vivir en piloto automático, desconectándote poco a poco del resto. Suena el despertador, vas a la oficina, vuelves a casa, cenas y así un día tras otro, sumergido en una rutina que aparentemente no tiene fin.

¿Quedas con tus amigos y no te ríes como antes? ¿Hace tiempo que no te ilusionas o te motivas por algo o alguien? ¿Tienes sensación de vacío existencial? Languidecer es un paso previo a deprimirse. Y puede pasar inadvertido durante mucho tiempo. Hay gente que se da cuenta al cabo de los meses e, incluso, años. 

Si tú también te dices a ti mismo “tengo todo para ser feliz, pero siento angustia” y no quiero sentirme así, has dado el primer paso. Reconocer que algo está fallando. Y, para ponerle solución, desde POP Empower podemos ayudarte. Pide información sobre nuestra terapia para la ansiedad y apóyate en uno de nuestros especialistas. Tu psicólogo online estará contigo durante tu proceso de terapia.

¿Qué está causando esta desconexión emocional en tu día a día?

Insistimos: la apatía emocional no surge de la nada. De hecho, suele ser el resultado de diversos temas que se acumulan, alterando tu bienestar emocional.

Acumulación de estrés silencioso y overthinking

El estrés no siempre es evidente. Como decimos, puedes sentirte mal y sin una causa trágica o terrible. A veces, procede de una carga constante como responsabilidades, expectativas no cumplidas o preocupaciones. El estrés silencioso es crónico y no solo se manifiesta con nerviosismo o aceleración. De hecho, muchas veces lo somatizamos con problemas físicos y mentales: insomnio, dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad, dolencias estomacales, caída del cabello, psoriasis…

¿Te suena algo de todo lo anterior? Y si a eso le sumas un overthinking o pensar demasiado, la combinación se vuelve  infalible para tu malestar. Tu mente no descansa, estás con un constante runrún en el que analizas, anticipas y les das vueltas absolutamente a todo. El desgaste mental continuo afecta también a tu lado emocional.

Vivir en piloto automático

¿Sientes que los días son todos iguales? Vivir con el modo automático puede que sea una de las causas por la que te sientes así, y todavía no lo sabes. Con esto, no estamos diciendo que la rutina sea mala o que tengas que marcharte lejos para ‘encontrarte a ti mismo’. La rutina es inevitable, pero dentro de ella tienes que tener ilusiones, acicates vitales. Por ejemplo, ir a comer fuera con tu pareja, ir a clases de cerámica, salir a la montaña o viajar. 

Aquí no estás solo para cumplir y ya, sino para vivir y sentir. Reconéctate contigo mismo y con el resto, y empieza a ponerle marchas a tu vida. Que, de verdad, merece la pena.

culpa por sentirse mal

Pasos para reconectar contigo mismo y salir del estancamiento

Salir de ese estado no va a pasar de la noche a la mañana, ya te lo aseguramos. El proceso va a ser progresivo; reconectando contigo mismo, poco a poco. Y vuélvete a sentir como eras antes.

Para ello, es importante que sigas estos pasos:

  • Valórate. Validar lo que sientes sin juzgarte.
  • Descansa. Introducir pequeños momentos de pausa en tu rutina. 
  • Autorreflexiona. Preguntarte qué necesitas realmente (más allá de lo que deberías necesitar).
  • Reconecta contigo. Vuelve a esas actividades que te generaban bienestar, aunque ahora cueste. Ve al cine, queda con tus amigos, lee, pinta, toca el piano… lo que te apetezca.

La terapia como espacio seguro para descubrir qué te pasa

Contar con el apoyo de un profesional de la psicología, te va ayudar a conseguir respuestas y a gestionar esa apatía emocional. Porque no es cuestión de cambiar tu vida por completo, sino de entenderte mejor.

Apuesta ya por la terapia psicológica online de POP Empower. Desde donde tú quieras, podrás seguir tu tratamiento con uno de nuestros psicólogos. No importa si vives lejos de la ciudad o tienes un horario difícil, nosotros estamos contigo.